Pensar antes de hablar

¡Llevo una temporada que no doy una! No hago más que meter la pata, y encima con seres queridos! Me explico: en cuanto estamos varios reunidos y sale un tema medianamente conflictivo, parece como que me enciendo y digo cosas que, aún pudiendo ser ciertas en su fondo, estropean por completo el escenario. ¡Y todo por no pararme a pensar un segundo antes de hablar!

Se puede pensar que es por maldad, espíritu crítico, o lo que se quiera, pero la triste realidad es que es por puro descontrol de mi espontaneidad. En lugar de pararme a ver lo que voy a decir, cómo lo quiero decir, intentar evaluar si es el sitio y el momento para decirlo, etc., en lugar de pensar, me lanzo a decir lo primero que se me pasa por la cabeza. Creo que este defecto se puede llamar atolondramiento, o ligereza, o frivolidad…no sé. En todo caso, lo que sí sé es que no querría que así fuese!

Desde aquí pido disculpas a todo aquel que haya ofendido por esta forma de comportarme, y prometo que intentaré corregirme…¡es lo único que se me ocurre puedo hacer en estos momentos! ¡¡Y animar a quien me lea a que recapacite un poco sobre esto, ya que me seguramente no seré yo el único al que le vendría bien pensar antes de hablar!!

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