Es cosa de dos

Acabo de recibir a otro cliente, que esta vez viene solo. Su esposa no quiere venir a terapia…reconozco que no entiendo este posicionamiento de la esposa: si el matrimonio hace aguas y son infelices, ¿porqué ni siquiera intentarlo? ¿Es que ya ha tomado la decisión de romperlo, independientemente del otro?

Yo creo que es evidente que el matrimonio es cosa de dos, y por lo tanto su arreglo también es cosa de los dos. Tratando solamente a una parte es relativamente poco lo que se puede hacer. Obviamente se puede ayudar mucho a esa parte para que sobrelleve el tema con más fuerzas; se le puede ayudar a entender con objetividad algunas cosas de su comportamiento que quizás hayan degenerado en la situación actual; y por supuesto, se le puede ayudar a ir tratando a su cónyuge de una manera diferente en la esperanza de que ella lo note y se abra un poco más a una posible solución…

Es posible que la pareja sienta miedo o desprecio hacia la terapia, pero habría que conseguir explicarle que no se trata de un tratamiento para gente”enferma” o “neurótica”, sino una experiencia educativa que ayuda a mejorar la relación entre marido y esposa. En la terapia, cada miembro espera explorar y aprender sobre la relación de dar y recibir espontáneamente, más que anticipar coacción, enredos y demandas…

Pero al final, el matrimonio es cosa de dos y se necesita a los dos para recomponer la relación. Ojalá que esta vez ella recapacite y lo intente!

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