Ilusión

Hace unos días hemos tenido la petición de mano de la novia de mi hijo pequeño. ¡Qué ilusión más grande! ¡Y qué alegría la que se respiraba esa noche!
Realmente es emocionante ver cómo dos jóvenes enamorados miran hacia el futuro…con qué limpieza e ilusión se miran y sueñan…, qué ganas tienen de unir sus vidas…; y yo pensaba, dedicándome como me dedico a intentar ayudar a matrimonios que lo pasan mal, que por qué pasan estas cosas en la vida real. ¿Porqué no puede ser todo como queríamos cuando nos prometimos amor eterno?
Pues aunque se me tilde de ingenuo, o idealista, o de soñador, o de lo que se quiera, la verdad es que sí se puede mantener (y no sólo mantener sino acrecentar) esa ilusión del principio. Obviamente durante nuestras vidas cambia todo: las circunstancias, los cuerpos, los problemas, suele haber hijos…, pero la verdad es que la ilusión de darse por completo a otra persona, y ser feliz en esa donación total , ¡eso no tiene por qué cambiar nada más que a mejor!
La fórmula de la receta para ser feliz es más sencilla de lo que se pueda pensar, y está hecha de muchas pequeñas cosas, todas ellas importantes y en dosis cuanto mayores mejor. Entre otras: generosidad, constancia, ilusión, confianza, alegrías y penas compartidas, tiempo y comunicación sincera, fidelidad, …en definitiva: ¡ENTREGA!
Si al leer esto te has sonreído irónicamente o con tristeza, ¡quizás necesitas una dosis de ILUSIÓN! ¡Te garantizo que es posible, y que conozco muchos casos así! Yo te animo a que lo pienses un poco, y ¡ya verás cómo no es tan difícil ni está tan lejos de ser una realidad para tí!
¡Y si quieres, ya sabes dónde me tienes para intentar ayudarte!