Esperanza

Reconozco que a menudo me falla la esperanza, cuando veo cómo están las cosas. Veo comportamientos malos y egoistas por todas partes, en cualquier ámbito, da igual la vida pública que la privada, nacional o internacional, hombres o mujeres…A veces me lleno de tristeza y desesperanza, y es una sensación que no me gusta nada, y completamente contraria a mis creencias e interés, pero reconozco que me pasa con más frecuencia de la que me gustaría!
Sin embargo, hace unos días, volviendo de mi veraneo, me pasó una cosa que me ha devuelto la esperanza en el género humano.
Resultó que durante el verano, sin que nos diéramos cuenta ninguno en casa, mi coche debió tener algún tipo de golpe en la parte frontal y se desprendieron unas grapas del cubre cárter…el hecho es que durante el viaje, a mitad de camino y ya a punto de parar para almorzar, empiezo a oír un ruido extraño, como de rozamiento de algo. Afortunadamente estaba cerca de un motel de carretera, y paré rápidamente, pensando en aprovechar también la parada para el almuerzo.
Cuál fué mi desolación cuando ví que todo el cubre cárter, así como las piezas que recubren la carrocería por encima de las ruedas delanteras estaban sueltas, organizando un lío de plástico y piezas rotas, rozando las ruedas, etc. Imagínese el lector el momento, viajando con mi mujer, con mi suegra de 90 años y una persona de ayuda, el coche hasta arriba de equipaje de vuelta de verano, un calorazo bastante potente, y yo tirado en el suelo intentando ver cómo arreglar algo el desaguisado…
Y de repente, aparece un señor que aparca a mi lado, con una hija de unos 12 años -Claudia-encantadora, se baja del coche y me dice algo así como “deje, deje, que ya le ayudo yo…” y saca una caja de herramientas, una toalla, se echa al suelo y empieza a quitar el cubre cárter con pericia. Le pregunto y me dice que es camionero. Que vive en Tarrasa y viene a esta parte de Andalucia a ver a su familia. Lleva más de 10 horas al volante…y sin pensárselo dos veces se echa al suelo y se pone a ayudarme y a solucionarme el problema!!
No quiso aceptar nada, ni siquiera que le invitara a almorzar porque estaba muy cansado y se iba a echar una siesta…Se llamaba Iván. Es todo lo que sé. Y que llevaba un reloj con la correa con la bandera de España, viniendo de Tarrasa….
¡Como él me dijo, “para qué estamos sino para ayudarnos unos a otros”…y que “con las gracias que me da Vd. me basta”!
Reconozco que me ha hecho mucho bien este Iván, además del material por permitirme continuar el viaje. No sé dónde estará ni que será de su vida, pero desde luego no me resultará fácil olvidarme de Iván y de su hija encantadora que sólo quería ayudar!
¡Gracias Iván!