El divorcio

Hoy quiero hablar brevemente sobre el divorcio. No querría molestar ni ofender a nadie con este escrito, simplemente intentar quizá llegar a tiempo en algún caso que se lo esté planteando…
Yo creo que el divorcio, nos pongamos como nos pongamos, es siempre el fracaso de un proyecto, el proyecto que fue el matrimonio.
La gente hoy no quiere hablar de fracaso, por ser una palabra llena de negatividad. Y es cierto que es una palabra que suena muy mal, muy negativa y pesimista…Mirémoslo con un poco más de detalle:
– obviamente, el concepto de fracaso tiene una connotación digamos “objetiva”. ¿A qué me refiero? Pues a que desde el punto de vista “objetivo”, no cabe duda de que un divorcio es el fracaso de un plan inicial que era el matrimonio. No conozco a nadie que se case voluntaria y conscientemente “a prueba”, a ver si sale bien, y sino, ¡pues no pasa nada, nos divorciamos y se acabó!
– por otra parte, lo que yo llamo la connotación “subjetiva” se refiere a una definición de fracaso más ligada a la percepción interna: fracaso sería la manera en que interiorizamos los errores. Desde esta perspectiva, no tiene porqué tener tanta negatividad como en la primera connotación, ¿no es verdad?
Aún así, la separación, el divorcio y sus efectos posteriores en la vida de las personas a las que les afecta ejerce una gran presión sobre el funcionamiento psicológico y físico de los individuos, y esto está suficientemente estudiado y contrastado actualmente…En otro post podemos comentar este aspecto con más detalle.
Aquí, lo único que pretendo es llamar la atención sobre la frivolización que en mi opinión se hace en la sociedad occidental actual sobre el divorcio, y porqué me encantaría que las personas que están pasando por malas rachas en su matrimonio supieran y confiaran en que existen formas de luchar para arreglarlo, y formas muy efectivas, la verdad.
Ojalá esto haga reflexionar a cualquiera que pueda estar pasando por esos momentos…