No sé qué me pasa

“No sé que me pasa. Todo lo que hace, lo que me cuenta, su manera de razonar, de enfocar los temas…todo me parece equivocado y poco atractivo. No entiendo cómo pudo gustarme alguna vez…ahora me repele…No hago más que discutir. Esto no tiene sentido. No sé cómo pude enamorarme de esta persona, pero una cosa tengo clara: ya no la quiero. Tengo que terminar esta relación”
Esta ficción no es tan falsa como pueda parecer y algo parecido pasa por la mente de muchas personas cuando su relación entra en crisis.
Lo que a mí me gustaría decirle a alguien que pase por ese tipo de situación es que puede estar equivocándose de firme en su apreciación de los hechos. La verdad es que hubo un momento en que tuvo atracción por esa persona, suficiente como para decidir casarse…¿no es eso una realidad? ¿Porqué entonces tirar la toalla decidiendo que todo ha cambiado sin remisión y que ya no tiene vuelta atrás? ¿No tendría más sentido darle una oportunidad a la vida e intentar entender qué está pasando con objetividad?
En mi experiencia, las personas pasamos por muchos y muy distintos momentos y circunstancias vitales, y ello conlleva muchos estados de ánimo diferentes. En un porcentaje enorme de casos, he visto personas reencontrarse, perdonarse, volver a comunicarse y volver a encender la chispa que hubo en su día…
Es cierto que hay situaciones de no retorno o de muy difícil arreglo, como son por ejemplo las situaciones de infidelidad consumada y permanente (tener otra pareja, en definitiva), pero si no se ha llegado a ese estadío y nos encontramos con el tipo de situación del primer párrafo, creedme que la cosa tiene solución. Lo que pasa, y es ABSOLUTAMENTE necesario, es que esa pareja necesita AYUDA! El espíritu propio no sólo es mal consejero, sino que se necesita la objetividad de un tercero para poder aclarar situaciones, entender los problemas con perspectiva, generar una nueva comunicación, etc.
Os aconsejo vivamente que si estáis pasando por ese tipo de situación o sabéis de alguien cercano que lo esté pasando así de mal, le hagáis ver la necesidad de buscar ayuda profesional. ¡Nunca le ayudaréis más!
¡Sólo os digo que se puede solucionar y de hecho se soluciona! ¡Ánimo!