Fidelidad

Ayer ha fallecido mi suegro. ¡A la increíble edad de 100 años! Qué maravilla de vida ha vivido, obviamente no exenta de sufrimiento y dolor, pero vivida con una alegría, sobriedad y espíritu combativo y de superación que me ha dejado una huella imborrable, como me consta que ha sido también con sus muchos nietos.

Pocas veces he conocido a nadie más desprendido de los bienes materiales, a la vez que más disfrutón con cualquier cosa. Por ejemplo, amante de los coches, de cualquier coche, era una delicia oírle comentar y verle disfrutar con cualquier coche en que le subieras: “¡que maravilla cómo anda este coche!”, “que buen andar tiene”, etc… recuerdo que me sorprendía todavía que lo que para mí no es más que una cosa, una máquina, ¡para él parecía que tenía vida propia y lo disfrutaba como yo nunca he sido ni seré capaz!

Quiero detenerme solamente en una pequeña cosa que puede parecer simplemente anecdótica, pero para mí ha tenido un significado muy bonito: el día que murió era el aniversario de sus ….¡67 años de matrimonio! De alguna manera era como decir: hace 67 años te dije “hasta que la muerte nos separe” y así ha sido, ¡literalmente!

Creo que es un ejemplo maravilloso de fidelidad. Puedo decir que desde que le conocí, hace ya más de 40 años, para mí ha sido un ejemplo de fidelidad y de cariño a su esposa, mi increíble suegra. Mi suegra favorita, como suelo decirle…Y por supuesto a sus hijos, con especial relación con su única hija, mi mujer, a la que adoraba de una manera inenarrable (recíproca por cierto)…y de cariño a todo el mundo. Creo que la opinión es unánime: ha sido una persona entrañable y maravillosa, “el tío más simpático de España” como dicen muchos de los que le conocieron.

Por mi parte, querido suegro, gracias por todos los buenos ratos que hemos pasado juntos y por todo el ejemplo que me dejas. ¡Descansa en paz en al amor de Dios que tanto has conocido en vida!

Deja una respuesta