HIJOS

Hoy quiero comentar brevemente algunas reflexiones sobre los hijos, ya que a veces causan más problemas y desunión que satisfacciones en la pareja. Siempre me he preguntado: ¿porqué un asunto que es tan propio a la pareja puede generar esos problemas?

Sin ánimo de ser exhaustivo, se me ocurren varias consideraciones:
1. Los hijos no son de uno. Son de dos. Con frecuencia, una de las partes llega a creer que los hijos son suyos, o más suyos que del otro. Tampoco son un derecho, un capricho, algo que se tiene para disfrutar. A menudo he oido expresiones del tipo: «quiero realizarme y tener un hijo»… parecería que fuera una cosa personal y dependiente del momento, una experiencia más: ahora me apetecen hijos, ahora no…; ahora me siento bien para ser madre/padre; se me pasa la edad, etc.

2. Los hijos deben ser la expresión de la unión de los esposos, y por eso generan un sentimiento indescriptible de amor, hacia ellos y entre los cónyuges. Pocos momentos más felices que cuando nace un hijo… Por eso, es fácil que cada uno quiera educarlos como a él/ella le parece correcto, pero no podemos olvidar que son de los dos y hay que consensuar!

3. Los hijos también cuestan un esfuerzo enorme durante toda la vida. Hay que saberlo y contar con ello. Exigen generosidad!

Lo que queda claro es que es un tema que da para hablar en la pareja, y que se debe hablar con muchísima frecuencia. Y, como siempre, con una buena gestión conseguiremos que el matrimonio y la familia sean ese camino de felicidad que todos buscamos cuando nos casamos!
Ánimo que se puede!

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